martes, 21 de enero de 2014

''La meditación calma la ansiedad y depresión''

Unos 30 minutos de meditación al día pueden reducir los síntomas de la ansiedad y de la depresión, ha revelado un estudio del centro Johns Hopkins Medicine de Estados Unidos.
 Los autores de la investigación revisaron 47 ensayos clínicos realizados hasta junio de 2013, con 3.515 participantes. Encontraron evidencias de mejoría en los síntomas de la ansiedad, la depresión y el dolor, así como de reducción del estrés y mejora de la calidad de vida en todos ellos.
La técnica más eficiente en este sentido resultó ser la técnica budista conocida como mindfulness (atención plena).
Unos 30 minutos de meditación al día pueden reducir los síntomas de la ansiedad y de la depresión, ha revelado un estudio del centro Johns Hopkins Medicine de Estados Unidos. "Una gran cantidad de personas utiliza la meditación, pero ésta no es una práctica considerada dentro de la terapia médica convencional", afirma Madhav Goyal, investigador de la Universidad Johns Hopkins y director del presente estudio, detallado por la revista JAMA Internal Medicine. "Sin embargo, según nuestra investigación, la meditación parece proporcionar un alivio para algunos síntomas de la ansiedad y de la depresión similar al constatado con antidepresivos en otros estudios", continúa explicando Goyal en un comunicado del Johns Hopkins Medicine.
 Los investigadores evaluaron el grado en que los síntomas de ambos trastornos se modificaban gracias a la meditación. Lo hicieron en personas que presentaban diversas condiciones médicas, como insomnio o fibromialgia, aunque sólo una pequeña parte de ellas había sido diagnosticada por un trastorno mental. Descubrieron así que la llamada "meditación de atención plena" (mindfulness) - una forma budista de auto-conciencia ideada para centrar la atención, sin prejuicios, en el momento actual- podía aliviar el dolor y del estrés.
 Los resultados registrados se mantuvieron incluso cuando se tuvo en cuenta el efecto placebo, que implica que los sujetos puedan sentirse mejor a pesar de no recibir tratamiento alguno, simplemente porque creen que lo están recibiendo. Resultados obtenidos Goyal y su equipo revisaron 47 ensayos clínicos realizados hasta junio de 2013 con 3.515 participantes. Estas investigaciones habían incluido la meditación y varios problemas de salud física y mental, como la depresión, la ansiedad, el estrés, el insomnio, el consumo de sustancias estupefacientes, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el cáncer y el dolor crónico. Encontraron evidencias moderadas de mejoría en los síntomas de la ansiedad, la depresión y el dolor después de que los participantes se sometieran a un programa de entrenamiento en meditación de atención plena de ocho semanas de duración.
También encontraron evidencias de reducción del estrés y mejora de la calidad de vida en todos los participantes. No hubo suficiente información, sin embargo, para determinar si otros factores podrían mejorarse mediante la meditación. En aquellos estudios más prolongados, de hasta seis meses de duración, se constató una continuación de esas mejoras. En ninguno de ellos se detectó daño alguno derivado de esta práctica. La fórmula más prometedora Según Goyal, “la meditación tiene una larga historia en las tradiciones orientales, y su popularidad ha ido creciendo en los últimos 30 años en la cultura occidental. Mucha gente cree que meditar consiste en sentarse y no hacer nada. Pero eso no es cierto. La meditación prepara a la mente para aumentar su conocimiento, y los diferentes programas de meditación abordan este objetivo de diferentes maneras".
 La meditación de atención plena, que es el tipo de meditación que parece más prometedora desde un punto de vista terapéutico, se practica normalmente durante 30 ó 40 minutos al día. En ella, se hace hincapié en la aceptación de los sentimientos y de los pensamientos sin juicio, y en la relajación de cuerpo y mente. A pesar de estos resultados, Goyal advierte que la literatura revisada para el presente estudio contenía algunas debilidades potenciales. Por ello, serían precisos más estudios, con el fin de aclarar los resultados más esenciales de los programas de meditación y cómo está práctica podría suponer mayores efectos.
 Estudios previos La posibilidad de usar la meditación como terapia para trastornos como la ansiedad y la depresión ha emergido a partir de estudios como el realizado en 2013 por científicos de la Universidad Católica de Leuven (KU Leuven), en Bélgica. En este caso, los investigadores enseñaron a más de 408 estudiantes de secundaria a meditar con la técnica del mindfulnsess. El resultado fue una reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés en los jóvenes, tanto de manera inmediata como seis meses después del desarrollo del programa. Asimismo, en 2010, otra investigación sobre el mindfulness, realizada por especialistas del Centre for Addiction and Mental Health de Canadá con personas diagnosticadas con depresión severa, reveló que, tras 18 meses meditando, las tasas de recaída de estos pacientes fueron similares a las de pacientes que habían tomado antidepresivos durante ese mismo periodo.
 Según los autores de este otro estudio, estos resultados demuestran que las personas que no toleran los tratamientos con antidepresivos duraderos pueden usar el mindfulness para evitar que vuelvan los síntomas de la depresión.
 Referencia bibliográfica: Madhav Goyal, Sonal Singh, Erica M. S. Sibinga, Neda F. Gould, Anastasia Rowland-Seymour, Ritu Sharma, Zackary Berger, Dana Sleicher, David D. Maron, Hasan M. Shihab, Padmini D. Ranasinghe, Shauna Linn, Shonali Saha, Eric B. Bass, Jennifer A. Haythornthwaite. Meditation Programs for Psychological Stress and Well-being. JAMA Internal Medicine (2014). DOI: 10.1001/jamainternmed.2013.13018.

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